 Por Fernando Saavedra
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El Enlucerao |
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Raúl, reconocido como el Dueño y Señor, el que ya los lectores de la Travesía conocen, me contó una historia como las suyas. Me relató cuando andaba pescando con su ex mujer una noche. |
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El pololeo |
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Ya lo hemos recordado en estas páginas a Raúl, al campesino, Dueño y Señor de su casa y de su predio, como se hace llamar –y se le conoce- cuando le echó la espantada a un sargento del Ejército que trabajaba en la construcción de la Carretera Austral, por tratar mal a los soldados; o también ese capítulo cuando conoció la piscola, y sólo había probado chicha en su vida. Raul, Dueño y Señor, creo que tuvo sus historias con mujeres... |
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Qué Jué lo que me dites (o El día en que Dueño y Señor conoció la piscola) |
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Raul Alvarado, el Dueño y Señor, pariente lejano mío, oriundo del Estuario del Reloncavi, el que en un tiempo pasado se enfrentó con soldados que pretendían cortarle el terreno en dos para hacer la Carretera Austral, tiene bastante más que esa sola historia. Esto fue cuando conoció la piscola. |
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Dueño y Señor |
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Raul es un pariente, algo así como un primo de segundo grado. Le decía a un compadre que yo en Puerto Montt lo atendí bien, pero que algo me traía entre manos, por alguna huevada de herencias, de tierras o algo así. Era desconfiado. |
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