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Por Juan Cox Sánchez Hay intenciones de explotar recursos naturales que los habitantes del sur consideraban sólo para territorios del norte del país. Es la industria minera, que quiere la pumicita o piedra pómez, un mineral de alta calidad para la construcción. Abunda en las alturas de los Nevados del Sollipulli, el máximo altar volcánico de la Araucanía, en medio de áreas silvestres protegidas y tierra de los pehuenche.
Hay un punto donde comienza o termina todo y eso es Reigolil, localidad de la fronteriza comuna de Curarrehue, el área poblada más elevada en la cordillera de los Andes pehuenches. Según algunos entendidos la denominación viene de Re (sagrado) y Folil (raíz). Por lo visto el lugar tiene bastante historia, dado que sería el paso tradicional de una antigua conexión entre el puel mapu (tierra del este) y los valles intermedios (wenteche mapu). Las raíces sociales que conectan la diversidad mapuche a través del valle de Reigolil se ve proyectada también en la naturaleza, en los ríos que nacen del conjunto glaciar más abundante de la región. Es el volcán Nevados del Sollipulli, que forma variados esteros y luego ríos como el Reigolil y Maichin, que siguen en dirección sur, para desembocar en el Trancura, cauce troncal de la gran cuenca que allí se produce y virar con él hacia el oeste. Es el comienzo directo de la marcha de las aguas al lago Villarrica y luego al mar. Así también, desde el Sollipulli aparece el río Blanco, que abastece hacia el poniente al lago Caburgua, importante depósito de aguas que se une igualmente a la gran cuenca del lago Villarrica.
Los Nevados del Sollipulli contienen una materialidad que sus vecinos volcanes no poseen con la misma pureza. Es la comerciales Pómez, un mineral conocido en la historia arquitectónica y ambicionada en otras latitudes, como India y China. Las grandes cementeras nacionales, como Cemento Melón (recién comprada en US$ 555 millones por el grupo peruano Brescia) ya generan alianzas comerciales con constructoras internacionales para explotar un recurso que tiene demanda de sobra (incluso en tiempos de crisis) y parece no escatimar en transformar paisajes, impactar ecosistemas y formas de vida, por seguir produciendo. ATRIBUTOS MINEROS La Pumicita, como se le llama técnicamente a la pómez, utilizada desde tiempos inmemoriales y que se identifica con los palacios del medio oriente, se encuentra según los expertos en abundancia en los faldeos de Sollipulli. Según el geólogo alemán Walter Mayer, quien ha realizado estudios en el área, la formación de la Pumicita en el lugar está dada en estratos casi horizontales, vale decir, paralelos a la superficie, en capas de “potencia utilizable” que van desde los 30 centímetros hasta los 5 metros de profundidad. Mientras se avanza por la ruta Interlagos –muy turística en verano- que va desde Curarrehue a Reigolil, y luego de esta localidad hacia el norte, se ve la Pumicita aflorar, blanqueando los caminos, en un contraste que impresiona con el verde de la vegetación nativa y lo azulina de las aguas. Esta zona vecina a la gran Reserva Nacional Villarrica muestra, en las zonas planas del valle del Reigolil, caseríos rodeados de cultivos y praderas para el pastoreo y luego un paisaje forestal autóctono. Entre otras especies, figuran hualles (o roble chileno), más arriba raulíes y coronando -casi al límite con la altas nieves- las araucarias. No se puede negar que pese a esto, hay grandes manchas de renovales, muestra clara de la incesante explotación maderera, lo que ha precipitado en ciertos lugares una degradación de suelo que se puede observar a simple vista, sobre todo junto a las quebradas que se desprenden de los cerros. Avanzando por la ruta Interlagos se ven unos hitos, que vinieron a instalar personas en camionetas, quienes dijeron a los lugareños que eran puntos de referencia del Ministerio de Bienes Nacionales. Pero al tiempo se enteraron que eran marcas de una concesión minera que solicitaba nada menos que 1.600 hectáreas para extraer la Pómez. “Si has visto una planta de áridos, así van a trabajar, sacan la capa vegetal y se hace el tajo abierto”, advierte Walter Mayer, y añade que “un dueño de la pertenencia minera puede sacar la capa vegetal y con una retroexcavadora socavar 500 metros por 500 metros, y eso hacerlo en distintos lugares”. ALARMA AMBIENTAL Por cierto 1.600 hectáreas (16.000.000 de mts2) es bastante superficie, y dado los antecedentes que manejan los estudios respecto a la abundancia de pumicita en el área, y la cantidad de tiempo que dura la concesión (10 años), se prevé una transformación que a ojos de los grupos medio ambientales es alarmante, pues el lugar sería completamente complejo para este tipo de explotación. El ingeniero forestal de la organización Ética en los Bosques, Patricio Toledo, predice los cambios que sufrirá esta zona, ahora plácida y de tránsito pausado de vehículos fiscales y turistas, de carretas y tropas de ganado de los lugareños. “Lo que yo tengo entendido que los niveles de explotación darían para 3 mil viajes en la temporada (verano), vale decir que en 100 días tendríamos 30 viajes de camiones de 40 toneladas diarios”, indica Toledo. Ética en los Bosques viene advirtiendo durante todo el presente año sobre los impactos que este proyecto genera. Señalan que las actividades extractivas mineras aumentarían gravemente procesos erosivos y de movimiento de sedimentos que serían vaciados directamente al Lago Villarrica por el rio Trancura. Esto implicaría un fuerte daño ambiental y menor calidad de las aguas para el ganado, cultivos, pozos de agua, etc. 
Mientras tanto, una mesa territorial se conformó a partir de las comunidades indígenas de la comuna de Curarrehue, en la que se deciden los pasos a seguir ahora que los pedimentos mineros están hechos y aun no hay estudios de impacto ambiental aprobados. Dicha mesa evalúa cómo aplicar el recién puesto en marcha Convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas y tribales, donde se contempla que “deberá reconocerse a los pueblos interesados el derecho de propiedad y de posesión sobre las tierras que tradicionalmente ocupan”. Este marco legal establece que, en caso de que pertenezca al Estado la propiedad de los minerales o de los recursos del subsuelo, deberá establecer procedimientos de consulta a los pueblos interesados, a fin de determinar si los intereses de esos pueblos serían perjudicados, y en qué medida, antes de emprender o autorizar cualquier programa de prospección o explotación de los recursos existentes en sus tierras. “Nosotros no estamos en contra de las inversiones, pero sí consideramos que éstas deben ser compatibles con las inversiones que preexisten en la zona”, considera Toledo. Abel Aillapan, werken de la mesa territorial, ya se refirió en su oportunidad sobre el tema, y se mostró confiado en que existen argumentos legales suficientes que facultan auto protección a los habitantes indígenas y sus terrenos ante cualquier proyecto industrial externo. “De acuerdo al Convenio 169 (de Derecho indígena de la OIT), deben tener absoluto respeto para utilizar o tomar posesión de un determinado predio”, indicó. -------------------------------- MARIO ACUÑA, DIRECTOR REGIONAL DE CONAF, SE REFIERE A PROYECTO MINERO: “Lo tendremos que ver en su mérito, como dicen los abogados”  Mario Acuña La ubicación de la gran concesión minera que está pidiendo Cemento Melón en la cordillera de Cuararrehue, es precisamente entre tres importantes áreas silvestres protegidas: el Parque Nacional Huerquehue y las Reservas Nacionales Hualalafquén y Villarrica, en la Ruta Interlagos. Por esta condición es que Revista Travesía realizó un contacto con Mario Acuña, director regional de la Corporacion Nacional Forestal, encargada de administrar dichas zonas de preservación. -En la zona de Reigolil, acceso principal a las áreas protegidas próximas a Los Nevados de Sollipulli, se presentan concesiones mineras para 1.600 hectáreas, ¿Cual es la opinión de la CONAF? -Nosotros tenemos en funcionamiento lo que llamamos los Concejos Consultivos, y estos los forman los vecinos y las comunidades aledañas a los parques, tenemos en el Huerquehue, Conguillío, Villarrica, con todos los parques. Las opiniones referente a proyectos en el área las delegamos a que las emitan en estas instancias, son materia de reflexión de ellos. -¿Ustedes como institución no tienen opinión aun? -A nosotros nos compete hablar de lo que pasa en el interior de los parques. Lo institucional. -Cuando se presente el estudio para estos proyectos en la mesa de la Corema van a ser consultados. -En ese momento nosotros nos pronunciaremos. Veremos cual será la presentación que tenga, si el proyecto cumple con las condiciones que la adenda señala, y si no cumple, mal. Lo tendremos que ver en su mérito, como dicen los abogados. ¿Las concesiones que se están dando, usted considera que son áreas de influencia de la Reserva Nacional Villarrica? -En este momento hay un equipo estudiando la situación y cuando llegue la hora de las conclusiones, las daremos a conocer. |