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Por Manuel Gross Osses A pesar de las décadas que el pueblo de Villarrica clama por una avenida costanera, todavía su anunciada construcción está dentro de las penumbras del “secretismo” que caracteriza a los entes burocráticos, porque lo único que se conoce con certeza es la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto, presentada por el MOP a la CONAMA de la Región de La Araucanía el 16 de mayo de 2007, mientras que las muchas modificaciones propuestas sólo han tenido respuestas de muy buena crianza y carentes de todo compromiso formal.
1. El comienzo del problema Se menciona a menudo que en la forma de diseñar las ciudades hay una gran diferencia entre la mentalidad anglosajona y la mentalidad hispánica, por cuanto los primeros dejan el río o el lago como espacio privilegiado del centro cívico de la ciudad, mientras que los segundos ignoran el recurso natural dejándolo a las espaldas de la ciudad sirviendo sólo como basurero y cloaca. Así, sin consideración de la fuerte influencia sajona, el pueblo de Villarrica fue creciendo a través de los años manteniendo siempre la ciudad alejada del lago, cuando no existía la costumbre de hacer turismo lacustre, pero sacando provecho de la arena de las playas para usarla gratuitamente como material de construcción. Todavía hoy, no menos de media docena de cauces urbanos desembocan directamente en el lago acrecentando el paulatino proceso de eutrofización que sufren sus aguas. El resultado final es que, salvo unas pocas excepciones, todo el borde costero, desde el río Toltén hasta el final de la playa Pucara, presenta un pobre panorama de construcciones precarias, de sitios con aspecto de abandono, de antiestéticos patios traseros, de pantanos y lodazales y, finalmente, de arenales carentes de la infraestructura básica para atender a los bañistas. En la última década, con la constatación indesmentible de que el desarrollo económico y social de Villarrica está en la dedicación al turismo, surgieron las urgencias por revertir las actuales condiciones, expresadas unánimemente por las autoridades, políticos y líderes de opinión de todas las nomenclaturas políticas y filosóficas de la comuna. Como corresponde, entonces, el estado se hizo cargo de contribuir a la solución de los problemas, mediante el Ministerio de Obras Públicas que desarrollaría un proyecto de avenida costanera para Villarrica. 2. El principio de la solución El MOP presentó su proyecto “Construcción Avenida Costanera de Villarrica” a la Comisión Nacional del Medio Ambiente (CONAMA) de la entonces Novena Región (hoy Región de La Araucanía), el 16 de mayo de 2006, tal como consta en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), en su sitio web en Internet http://www.e-seia.cl/. En la Ficha del Proyecto, carpeta “Expediente”, figura un total de 75 eventos, cada uno respaldado por su respetivo documento oficial, desde el más antiguo la “Carta Presentación DIA” del 16 de mayo, hasta el más nuevo, “Tapa Expediente”, del 8 de febrero de 2007, que es una lista de todos los documentos contenidos en el expediente. En el caso de la Costanera, el objetivo está claramente definido, como puede leerse en el párrafo pertinente de la Declaración de Impacto Ambiental: “El presente proyecto contempla ejecutar obras necesarias para habilitar Costanera Villarrica entre Julio Zegers y la Ruta 199-Ch (DM 55.922.4), lo cual permitirá la descongestión vehicular de la zona urbana de Villarrica, en especial en calles tales como: Carrera, Epulef, Urrutia y Valentín Letelier, entre otras, ya que todo el movimiento de vehículos livianos proveniente del poniente de la ciudad de Villarrica con dirección a Pucón, podrá utilizar esta avenida mejorando el sistema vial de la ciudad de Villarrica.” Esta declaración de objetivos, que más parece la definición de un “by-pass” para acelerar el tráfico hacia Pucón, hace pensar que no se han tenido en cuenta las necesidades de Villarrica para satisfacer la creciente cantidad de turistas que llegan cada año. En particular, a modo de ejemplo, frente a una objeción que hace el Director Regional de Turismo en el sentido de incorporar una mayor cantidad de bajadas a la playa, el MOP reafirma su proyecto manifestando que en el diseño de las tres bajadas se ha considerado la funcionalidad y no la cantidad. 3. Las primeras proposiciones de mejoramiento El presidente de la Corporación de Arquitectos de la Araucanía Lacustre, Manuel Gaete Winkelmann, difundió públicamente, a mediados del pasado mes de junio, un extenso documento técnico titulado “Villarrica, una oportunidad para hacer ciudad” donde propuso una serie de soluciones a las deficiencias que presentaba el proyecto del MOP. Dice Gaete: “Las ciudades son entes complejos y particulares, con problemas específicos, que requieren de soluciones adecuadas. Estas soluciones deben venir del estudio cuidadoso del problema, evitando repetir esquemas urbanos obsoletos, de rápida aplicación, que ya están probados que no funcionan. Nuestra idea del camino que conectará con Pucón en forma rápida, siempre fue un camino de circunvalación, que a su vez se estableciera como limite urbano del desmedido crecimiento poblacional de Villarrica. Por lo tanto no nos parece adecuada la idea de desplazar todos estos flujos por el centro de la ciudad y luego por la costanera, que es la única oportunidad de acercarnos al lago.” Continúa: “No nos oponemos a la construcción para ejecutar una costanera en Villarrica, por el contrario, siempre hemos estado a favor y trabajado en la consecución de la misma. Pero soñábamos con una costanera mas amable, de flujo pausado, de ritmo peatonal, de paseo, donde hubiera un espacio de encuentro ciudadano y turístico y no una carretera de mayor velocidad. Como arquitectos siempre pensamos que todo se puede mejorar. Y es por esto que creemos que el diseño de la misma puede y debe ser mejorado antes de su llamado a propuesta.” El documento completo está disponible en linea en http://manuelgross.bligoo.com/content/view/41831/Manuel_Gaete_W_Un_aporte_al_dise_o_de_la_Costanera.html. Posteriormente, durante el mes de julio de 2007 la Corporación de Arquitectos conjuntamente con la Corporación de Desarrollo de Villarrica, sostuvieron tres reuniones con altos funcionarios de la Dirección de Vialidad y de Arquitectura del MOP regional para tratar de mejorar el diseño de la Costanera, apreciándose la excelente disposición del Director de Arquitectura del MOP Regional, don Gustavo Rivera, al propiciar estas reuniones en el marco de la colaboración ciudadana en la concreción de proyectos de interés y gran impacto en la ciudad. Como resultado de estas reuniones, finalmente la dirección de Vialidad, y en especial los señores Pedro Arriagada y Héctor Acuña, han aceptado incorporar las sugerencias y objeciones señaladas al proyecto de Costanera. Sin embargo, falta aún la aprobación final de estas modificaciones por parte de las autoridades superiores del MOP, las que en varias ocasiones han inasistido sin explicaciones a reuniones previamente acordadas con los profesionales de ambas Corporaciones de Villarrica. 4. El Frente Amplio pro mejoramientos El día lunes 20 de agosto de 2007, la alcaldesa Ingrid Prambs, conjuntamente con los presidentes de tres Corporaciones de Villarrica, firmaron un documento que unifica las posiciones que han sostenido los principales interlocutores en el debate sobre las características de la Costanera que se construirá en el borde del lago. Este acuerdo es fruto de una serie de reuniones sostenidas entre la alcaldesa y los profesionales, principalmente arquitectos, para analizar en detalle las ventajas y desventajas del proyecto formulado por el Ministerio de Obras Públicas, concluyéndose en que la Costanera es una necesidad vital para el desarrollo turístico de la comuna y que es necesario y conveniente introducirle algunas modificaciones al diseño original. Las modificaciones que se proponen constan en la carta que se envió al Subsecretario de Obras Públicas, Juan Eduardo Saldivia, que en su parte medular expresa: o Muro de contención: mitigar su altura manteniendo su cota necesaria (a modo de ejemplo, mediante sucesivas terrazas bajo nivel); dinamizar su trazado en planta buscando una equilibrio más natural con el lago, la apertura de áreas verdes y lugares de encuentro ciudadano, como estares urbanos, favoreciendo la relación costanera-playa-agua. o Vías: armonizar diseño de vías de circulación peatonal y bajadas a playa con las de uso vehicular (también a modo de ejemplo, con pasadas peatonales al nivel de la vereda, en donde el vehículo deba someterse al ritmo peatonal, con material y textura de pavimento distinto); rediseñar nudo vial en encuentro con carretera a Pucón, considerando entre otros los siguientes aspectos: retorno a Villarrica, reducción efectiva de velocidad ingresando desde Pucón, viraje a la izquierda hacia Pucón. o Drenaje: diseño de obras de drenaje de aguas lluvia y canales acorde con carácter de atractivo turístico. o Materiales: reevaluar materialidad de algunas partes del proyecto, dado su alto costo (por ejemplo muro enchapado en piedra Pucón), en beneficio de solicitudes propuestas por nosotros." La carta está firmada por la alcaldesa Ingrid Prambs y los presidentes Manuel Gaete de la Corporación de Arquitectos de la Araucanía Lacustre, Rodrigo Calcagni del Consejo Público-Privado de la Araucanía Lacustre y Rolf Köster de la Corporación de Desarrollo de Villarrica. El documento completo está disponible en línea en http://manuelgross.bligoo.com/content/view/66875/Alcaldesa_y_Corporaciones_se_unen_por_la_Costanera_aumentada_y_actualizada.html En conversaciones preliminares, distintas autoridades regionales y nacionales del MOP habían manifestado su intención de acoger las modificaciones que se propusieran responsablemente, por lo que era razonable esperar que la concreción del proyecto modificado satisficiera finalmente las necesidades y expectativas tanto de las autoridades como de los ciudadanos de Villarrica. 5. El misterio continúa Aquí se está haciendo un trabajo serio y sistemático por parte de dos instituciones prestigiosas y responsables, como son la Corporación de Arquitectos de la Araucanía Lacustre (CAAL) y la Corporación de Desarrollo de Villarrica, cuyos máximos dirigentes (ingenieros civiles y arquitectos) desde hace más de un año iniciaron las consultas relativas al Proyecto Costanera, como parte de la responsabilidad ciudadana que las instituciones deben tener para asegurar que las obras públicas, realizadas con el dinero de todos los chilenos, cumplan efectivamente su objetivo de mejorar la calidad de vida de la gente. En estas consultas se verificó desde el mismo principio que el proyecto no era conocido ni por las autoridades regionales del MOP y de Vialidad, ni tampoco por las autoridades municipales de Villarrica, reinando en el MOP de Santiago un secretismo total y una completa animadversión hacia quienes deseaban hacer alguna consulta sobre el proyecto Costanera. Tal es así, que una copia del plano de las obras proyectadas tuvo que obtenerse "por debajo de la mesa" ante la negativa de las autoridades a entregar una copia oficial. Los lectores ya estarán comprendiendo que en esa misma época los mismos funcionarios trabajaban con este mismo ambiente refractario a las opiniones, en el Plan Transantiago, cuyos lamentables resultados son para todo el mundo muy bien conocidos. Ahora, en el caso de la Costanera, habiéndose demostrado técnicamente que el proyecto tiene errores que pueden ser fácilmente corregidos, aunque las autoridades regionales estén de acuerdo en aceptar las sugerencias, la autoridad santiaguina mantiene un silencio absoluto y se niega a reunirse con los profesionales de Villarrica. Es cierto que a algunas autoridades les gusta jugar al “secretismo”, de modo que los ciudadanos se enteran de las decisiones solamente cuando las acciones ya están en marcha, sin ninguna posibilidad de modificarlas. Como último dato, para tratar de adivinar los misterios: El proyecto de la costanera está oleado y sacramentado en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental desde el 8 de febrero de 2007. Después de esa fecha, a pesar de las innumerables respuestas de buena crianza, no se ha escrito ni una sola línea que indique que algo se ha modificado oficialmente. |