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Por Juan Cox Sánchez El río Puelo, que en buena parte de su recorrido es chileno, tiene la particularidad de comenzar del lado argentino. Esto lo ha convertido en un cauce muy simbólico en términos de integración binacional. Y la noticia de una represa hidroeléctrica que altere la corriente del Puelo ha estrechado aun más las relaciones entre pobladores, empresarios del turismo y ambientalistas que rechazan estos proyectos energéticos. Reacciones urgente, ante planes que se cocinaban a fuego lento desde el poder.
Puelo, como dice este nombre en mapuzungun, refiere al vocablo que da cuenta de lo que viene de la tierra (Mapu) del otro lado de la cordillera. Las zonas trasandinas, para los mapuches, cobijan otra más de las identidades de su cultura, y quienes están o vienen de ahí, corresponden al Puelmapu. Así es como de éste lado, en la cuenca del río Puelo, conviven los mapuches del sur (huilliches) con puelches (hombre del otro lado), y esta comunión es la que se ha transmitido para los que han venido llegando de otros lares, colonos que se asentaron acá y allá. Sin límites políticos que obstaculicen un comercio local, comparten festividades y hoy se ponen de acuerdo para tomar decisiones conjuntas, referente al recurso natural que los hace parte de un mismo lugar, el río Puelo. Es así que ya se han realizado reiteradas reuniones en lugares como Llanada Grande, localidad cordillerana de la comuna de Cochamó, ubicada a mitad de trayecto de este río que comienza en el Lago Puelo de Argentina y culmina en el lecho del Estuario del Reloncaví en Chile. Hombres y mujeres, algunos con niños a cuesta, han estado presentes en las citas, muchos de ellos caminando más de ocho kilómetros desde el otro lado de la frontera. Gente de diversos valles y familias ribereñas dependientes del Puelo, han promediado en estos encuentros sobre las cien personas, informándose, consultando y discrepando de las alternativas que se presentan con el proyecto de Represa El Portón, que Endesa estaría por ejecutar: un embalse de 103 metros de alto, que provocaría un estanco del curso del cauce y dejaría bajo agua cerca de 5.000 hectáreas de terreno. Tendrá una capacidad instalada de 320 MW, y un caudal ocupado de 400 metros cúbicos por segundo, embalsando el río hasta la cota 170 metros. CONECTIVIDAD Y LOGISTICA Llanada Grande es un caserío hasta hace muy poco aislado casi por completo. Hasta ahí sólo llegaban hace poco sólo los caballos y de vez en vez, lo que despierta la algarabía de los niños, aterriza en una modesta cancha de tierra el aguerrido avión Twin Otter de las FFAA, y alguna autoridad se baja, prometiendo cosas. Respecto a la zona siempre han escuchado sobre diversos proyectos. Uno de ellos fue el que vino a informar personalmente el año 2003 el Comandante en Jefe del Ejército, general Juan Emilio Cheyre. Venía para hacer presente, en terreno, a la localidad y a la prensa que lo acompañaba, cuales eran los plazos y tramos que se debían ir cumpliendo respecto al camino que iba construyendo el Cuerpo Militar del Trabajo (CMT), desde Puelo Bajo hacia Llanada Grande, el cual tendría tramos de avance más arriba aun, vale decir hasta el Paso El Bolsón, tarea lista para el año 2010. Cheyre ahí habló de lo desierta, de empresas particulares, que se presentó la licitación para hacer esos caminos, y agregó que el CMT se tuvo entonces que hacer cargo del desarrollo vial de esta variante de la Carretera Austral. “Nosotros hacemos posible con estas obras que la empresa privada luego pueda invertir en estos lugares”, señaló el alto oficial al Diario El Llanquihue en octubre de 2003. En esos momentos no se habló que tales inversionistas pudieran ser las empresas hidroeléctricas. Eso sólo lo podían entender en los ámbitos más reservados de la opinión pública. Entre los lugareños se veía la buena nueva de abrir caminos que refuercen la estrecha vinculación que en general muestra la cuenca del río Puelo, incluyendo su brazo argentino. Mientras, otros imaginaban que tales accesos geográficos eran pensados por el Estado para reforzar primordialmente el turismo, lógico si se conectan dos polos de álgida actividad al respecto, como Cochamó, en la parte baja (Estuario del Reloncaví) y el lago Puelo y Parque Nacional de mismo nombre (en El Bolsón, Argentina). Sin duda, las políticas de desarrollo estatal debiesen haber tenido en mente que esto era una forma poderosamente atractiva para cerrar un circuito que abarca centros y complejos turísticos como Puerto Varas, Peulla, Bariloche, El Bolsón y por fin Cochamó. Pero, quizás más en mente del Estado habría estado –en cambio- el plan de generación de hidroelectricidad que se proponía ya el país, como solución más cómoda, lo que calzaba como anillo al dedo con los proyectos de Endesa en el río Puelo, que solicitaba desde 1990 su caudal completo a la Dirección General de Aguas (DGA), e incluso más. Según informe de Geoaustral (Bosques & Comunidades) este derecho se obtuvo mediante un peculiar proceso, ya que la DGA de la época rechazó la solicitud por defectos técnicos, posteriormente Endesa obtuvo los derechos solicitados a través de solicitudes judiciales, obligando a la DGA en el año 1990, a expedir el derecho correspondiente mediante el Decreto D.G.A. N°570, para el uso no consuntivo de ejercicio permanente y continuo de agua superficial por 850 mts³/segundo del caudal del río. Analizando los mismos datos usados en la época (estación de medición Carrera de Basilio, período 1943 – 1987 *), sale a la luz, que peculiarmente este río registra un caudal promedio máximo de 666,2 mts³/segundo, esto quiere decir que Endesa pidió más agua de lo que este río tiene en cuanto a volumen y en cierta forma faltó a la verdad, alterando los datos para lograr más de lo que la naturaleza puede dar. Según Geoaustral el día 17 de Abril del 2006, Endesa España, publicó en el Diario Oficial de Chile y en Las Últimas Noticias, la intención de persistir en el derecho de uso que posee sobre el Río Puelo, pero con algunos cambios estructurales y de volumen respecto a la primera instancia. Ahora requería 400 metros cúbicos por segundo en el sector El Portón y nuevamente, con este cambio de posición y reducción del caudal, Endesa cae en un pedimento de uso de aguas inexistente, ya que en el nuevo punto geográfico, el caudal del río no alcanza a más de 300 mts³/segundo. Según un análisis realizado por el mismo Geoaustral, sobre los caudales y flujos a lo largo del Río Puelo, desde Los Hitos hasta el Seno del Reloncavi, y tomando como fuente los datos de caudal del Limnímetro ubicado en la zona de Los Hitos, período 1972-1985 (de propiedad de Endesa y actualmente desactivada), más el aporte de caudal extra de los Ríos Ventisquero, Cataratas y Totoral, y que ha sido comparado con el caudal registrado en la zona de Cerro Mesa y el antiguo Limnímetro de la zona, período 1962 – 1984, de propiedad de Endesa, se deduce que Endesa nuevamente pide más agua de lo que el río posee, y la autoridad chilena nuevamente pasa por alto tan delicado detalle técnico. EFECTOS AMBIENTALES El río Puelo está catalogado como el segundo en importancia en la Patagonia, sólo superado por el Baker (ya en la mira de Endesa). Al igual que respecto a este último cauce, el Puelo ha provocado una fuerza en contra de las represa, lo que viene a generar un movimiento de defensa de los cauces libres de intervención en todo el sur de Chile. El frente ecologista, que desde el punto de vista económico se apoya en inversiones privadas de áreas silvestres protegidas, entre las cuales un tapón importante a los proyectos energéticos está el Parque Pumalín del empresario Duglas Tompkins, en proceso de traspaso al Estado. La forma de influir en la opinión pública este sector la ha encontrado en el movimiento Patagonia Sin Represas, cuya frase ha tapizado las grandes ciudades del sur, y ahora también la capital del país. El argumento ecologista no es menor respecto al embalse de estos grandes cauces de Chile, que haya en la interrupción de la continuidad biológica y sus ciclos los mayores daños, evidenciando el impacto sobre las especies terrestres y acuáticas de la cuenca, entre los primeros advierten la destrucción de miles de hectáreas de Bosques Húmedos Siempre Verdes, entre los que estarían importantes poblaciones de Ciprés de la Cordillera (Austrocedrus chilensis) y Alerce (Fitzroya cupressoides) presentes a lo largo de la cuenca. A escala social, el impacto en la población local que habita la zona de inundación, será grave en extremo, ya que con la creación de un embalse de 5 mil hectáreas, propiedades habitadas, campos agrícolas, zonas de pastoreo y lugares históricos como El Portón, El Balseo, La Pasarela, Primer Corral y su cementerio, El valle del Río Ventisquero, Lago Verde, La Vega, cataratas y otros lugares están destinados a desaparecerán totalmente. Estas inundaciones generan también efectos de variaciones en la humedad de los suelos, por lo que la pequeña agricultura también se encuentra sorprendida por cambios que el gran proyecto hidroeléctrico debiese considerar. Otro de los efectos y más graves al represar este río, se reflejará también sobre el Seno del Reloncavi, ya que el gran caudal del Río Puelo “representa aproximadamente el 68% del aporte volumétrico total de agua dulce que ingresa a este sistema estuarino”(Jorge Leon, 2005). Esto significa además, que este río es el que aporta mayoritariamente el oxígeno disuelto para este estuario, influyendo drásticamente en la columna de agua, reducir los índices de salinidad y cloruros disueltos, además de aportar cientos de toneladas anuales de materia orgánica y limo necesario para la manutención de la cadena alimenticia. En conclusión, el corte del flujo de agua dulce al estuario, provocará –de acuerdo a lo que advierte Geoaustral- una catástrofe ambiental, donde la flora y la fauna presente se verán afectadas en forma irreversible. Muchos vislumbran que este efecto ambiental, tendrá graves consecuencias para la economía pesquera del borde costero, concentrándose las mayores pérdidas en el sector salmonicultor, mitilicultor y la pesca artesanal. El impacto sobre el Estuario y Seno del Reloncavi, deberá ser estudiado a cabalidad por la ciencia, ya que a priori se avizora como uno de los mayores desastres ambientales y económicos provocados por una represa en un mar interior. Esto pone alerta en un banco marítimo precordillerano ya afectado por el manejo negligente de pisciculturas, como el Estuario del Reloncaví, que por problemas de prospección industrial ahora está infectado por fenómenos como el Caligus, parásito denominado “piojo de mar”, a todas luces un mal provocado por la excesiva carga de biomasa y el mal control de ésta. Esto ha provocado altos porcentajes de mortalidad y el retiro de numerosas balsas jaula, buscando lo que la industria acuícola ha definido como “descanso de las aguas”. En esta geografía acuática convaleciente nuevamente se especulan generar alteraciones, ahora en nombre de la carencia energética que pregona la opinión pública. TURISMO Y ENERGIA Ponderando estos efectos negativos también está la industria del turismo, muy desarrollada en la zona. El río Puelo es un ícono para la pesca recreativa que se ofrece en los exclusivos lodges situados en Cochamó y que también es alternativa de servicio de agencias de Puerto Varas y Puerto Montt que acuden por excursión al lugar. La fuerza productiva de esta actividad es realidad visible, dada en empleos de lugareños en los refugios dispuestos en la zona, recintos rústicos pero de excelente comodidad, donde las reservas son pedidas por amantes de la pesca con mosca principalmente del extranjero. Los guías de pesca de la zona no sólo se desarrollan al amparo de estos lodges de pesca, sino también individualmente. La operación de excursiones de pesca, también, no sólo se da en el río Puelo por parte de agencias de la Región de Los Lagos, es importante mencionar que son varias las empresas del resto del país que preparan viajes exclusivamente a este lugar, o bien integrando a éste en paquetes donde se suman otros emblemáticos cauces de la pesca deportiva nacional, dramáticamente para esta industria también focos de proyectos energéticos. Todo indica que el turismo, pese a mostrar ingresos que lo sitúan como uno de los sectores mejor evaluados y mayores proyecciones del país, parece no contar su opinión en el caso de intervenciones en cauces patagónicos, donde la pesca deportiva ya deja dividendos que a nivel regional no debieran desconsiderarse. No obstante, según los expertos, definitivamente una zona de pesca recreativa de excelencia –como se está vendiendo ésta- es incompatible con embalses (ver recuadro), sobre todo del tipo que se plantea en el proyecto de El Portón. Es aun más triste el escenario para un tipo de desarrollo productivo que dependa de cauces no intervenidos en la Patagonia, cuando se revelan las proyecciones energéticas de Chile, que argumenta agotamiento de suministro y a su vez negocia compra de gas a Indonesia, teniendo la posibilidad, con una buena diplomacia externa, de hacerlo con Bolivia, sin mayores costos. Se evidencia un sesgo político a la hora de generar energía para el país, y a su vez, queda en claro que el turismo no tiene voz ni voto en los lugares donde se viene desarrollando, menos en el escenario de planes que parecen haber sido zanjados hace muchos años, quizás décadas. Así es entendible momentos como cuando el general Juan Emilio Cheyre, en Llanada Grande el año 2003, hablara de la conectividad, desde Puelo Bajo hasta El Bolsón, financiada por el Estado a través de labores del CMT, añadiendo que “nosotros hacemos posible con estas obras que la empresa privada luego pueda invertir en estos lugares”. Por cierto era muy delicado en ese entonces señalar que habría ahí algún proyecto hidroeléctrico de magnitud, cuando recién se estaba saliendo del conflicto de la construcción de la represa Ralco, por parte de Endesa, en tierra pehuenche en el Alto Bio Bio (Octava Región). Pero está claro que este acceso del CMT hasta Llanada Grande, facilitaría la construcción de la represa El Portón. Cabe preguntarse si Cheyre ya lo sabía, o su superior, el presidente Ricardo Lagos. Geoaustral pone en la palestra otro punto estructural que llama la atención y es que solo dos sectores económicos (minería e industria) consumen el 70.64 % de la matriz energética chilena, y mayoritariamente estas no corresponderían a empresas nacionales, muy por el contrario, en el caso de las mineras, estas serían transnacionales que no pagan impuestos, no producen puestos de trabajo y desarrollan actividades sobre un recurso natural que pertenece a todos los chilenos. Luego, los ciudadanos de este país, insertos en el sector residencial, solo consumen el 17.39 % de la energía, pero tienen que subvencionar al 70.95 % más rico de chile, mediante el represamiento de los recursos naturales de la Patagonia. Y junto a esto, esta zona austral parece no poder contar con la posibilidad de autogestionarse y proteger al sector productivo que le da autonomía, el turismo. Todo sea, dicen, por el país. ¿El país de quienes?. |